jueves, 29 de octubre de 2026

Alerta para los tiempos del cambio



Reflexiones culturales para los tiempos del cambio 

por Liliana Alzate Cuervo 


En tiempos de cambio quiero donar a una transformación amorosa mi pensamiento desde la reflexión creativa que he venido desarrollando ya desde hace ya varias décadas a nivel regional y nacional. Considerado importante aportar en el telar conjunto que nos une: El teatro, unas reflexiones que considero urgentes sobre políticas culturales. Puntualmente sobre las convocatorias públicas en investigación-creación-circulación en arte dramático, becas, estímulos. como ejemplo de caso la más reciente que me agobia el corazón. 

Quiero subrayar la urgencia de replantear las formas de evaluación de las convocatorias y los criterios de selección de premios, reconocimientos y concursos con una verdadera proyección de los procesos creativos, para que el rol de los jurados evaluadores sea realmente cocreador, no solo un asunto numérico, ni cortas apreciaciones que deben ajustarse al formato oficial y solo tienen un fin temeroso de posibles reclamaciones de los no ganadores. 

Es una urgencia transversalizar las claves de lectura de las reflexiones del arte en todas las áreas: educación, sociales, humanidades, ciencias políticas y culturales para por fin escuchar el verdadero relato de nación que somos. Hasta que no entendamos que la crítica del arte escénico no es una cuestión de gustos sino reflexión conjunta con los creadores, no podremos crear un verdadero cambio desde un lugar más identitario con lo que hemos sido y somos hoy. 

Tenemos que pensar juntos nuestro territorio creativo, para desterrar malas prácticas ya normalizadas solo para ganar estímulos irrisorios que no deconstruyen los discursos hegemónicos de la academia y los gremios culturales excluyentes.

 Se hace inminente restablecer el dialogo con academias, creadores y sus propuestas, sobre todo los que no ganan, ya que el tiempo y desgaste de pasar un proyecto en cualquiera de las líneas, es una eterna repetición de papeles y argumentaciones, que hace alejar el verdadero sentido de una convocatoria pública o privada que pretende visibilizar y fomentar las artes tanto para el que participa como para el jurado evaluador. 

 Son muchas los hilos por hilvanar sobre esta discusión para empezar y abrir la discusión, por anteriores experiencias desde 2020 sé que los comentarios y reflexiones que se realizan por los expertos son letra muerta y por más interés del gobierno de turno, casi nunca son conocidos por los interesados. Les convoco para que la circulen entre los interesados para abrir el debate en espacios pertinentes.  Sobre todo, del arte dramático que es el área más desprotegida académicamente hablando. No basta con aumentar los dineros de los estímulos si no existen canales para la discusión. 

Evidentemente se carece desde las entidades responsables un seguimiento y sistematización seria sobre artistas, investigadores y creadores postulantes. Conociendo de primera mano la lista interminable de valiosos investigadores-creadores independientes que guardan en sus anaqueles importantes reflexiones, obras y proyectos, -ganadoras o no- de premios y convocatorias anteriores que nunca se visibilizan en las escuelas de artes, ni en las facultades afines, ni circulan por los grupos, eventos, festivales, ni teatros y mucho menos en medios impresos, ni de comunicación.  Además de saber por experiencia propia la inmensa dificultad de realizar investigación en artes en el país. Entonces, se hace evidente la urgencia de una conversación crítica sobre el concepto de la investigación – creación-pedagogía.  

 También, es para mí vital en estos momentos de la política del amor compartir desde el corazón la tristeza inmensa que produce que ahora no se discute con la terna de jurados, dejando todo a la valoración calificativa.


Maltrato a la oralidad, Madre de las narraciones orales

La importancia de reconocer la memoria oral de los territorios es parte fundamental de entendernos como sociedad plural. Que contienen una variada oralitura.  Concepto ya aceptado la literatura. La oralitura es una tradición literaria no escrita que los pueblos han desarrollado y que entre las culturas originarias se mantiene viva en la actualidad. Esta tradición heredada ha permitido a los creadores elaborar y formular pensamientos sublimes en estructuras semánticas y gramaticales complejas, es una forma de escritura no siempre materializada en un soporte físico.

Como sistema de creación literaria, la oralidad se apoya de la ‘escrituralidad’ que está ligada al dominio instrumental de una idea. Antes de la escritura gráfica, es la exploración creativa de los límites entre escritura y oralidad. La oralidad no es un ejercicio fijo sino cambiante a medida que se enuncia, contienen unas transformaciones intrínsecas y merece una investigación que cuente con un proceso creativo pertinente en cada región o espacios escénicos ya ganados en la historia de la narración oral del país. 

 La seriedad de asumir este arte obliga a tener equipos de trabajo o asesores idóneos (sabedores tradicionales, populares y académicos) por otro lado la propuesta estética para la escena no puede ser tomada a la ligera. Es relevante estudiar el umbral que existe entre monologo teatral, oralitura, narración oral, cuentera y nuevos formatos como: stand up y influenciers.

Por estas consideraciones es urgente, en las pautas ofrecidas a los postulantes, observar el tipo de oralitura que maneja cada uno de narradores;  no basta con  soportes técnicos y material de apoyo.  Así como la claridad de la propuesta en creación que se diferencia de nuevas versiones, tanto para circulacion como formación 

Se les sugiere incluir categorías en la narración oral, para hacer mas justa su evaluación, debido precisamente por el maltrato a las raíces de este arte que es la oralidad, como madre de la narración oral, desde tiempos inmemoriales antes de la escritura, así su relevancia  histórica .

-Oralidad tradicional: proyectos que indagan en la recuperación de un lenguaje del oralitor. que hace referencia a aquellos saberes que surgen desde el universo de los pueblos originarios o mezclas que con el tiempo se convierten en leyendas o mitos donde se identifican territorios e identidades de patrimonio oral. 

-cuentearía: monólogos basados en relatos orales en escenarios universitarios

- nuevos formatos:  técnicas que indagan en la improvisación inmediata, stand up e influencers (auto ficción)   

-formación:  empírica heredada por regiones cuentearía popular, oralidades ancestrales y escuelas actorales (impro)  espacios universitaria /redes.

Entonces, es relevante poner en discusión estas diferencias entre categorías pues ya se cuenta con un recorrido por décadas de muchos eventos y festivales a nivel nacional e internacional, logrado una evolución en las ciudades grandes desde hace unas décadas.

Revisar urgente 

Que tanto entienden los postulantes los criterios de evaluación, ayudaría unificar formato que llenan los postulantes, pues es confuso para evaluar.  Debería ser más coherente con los criterios de evaluación.  Pues fue común observar en muchas propuestas una confusión entre: Pertinencia de la propuesta creativa, Aportes a la creación y que se señala como sector en el caso de la narración oral y que se entiende como objeto de la presente convocatoria.   También hacer más amigable para los jurados la plataforma para poder evaluar.

Esperar sean útiles estas consideraciones y llegue a los interesados en pro de ser más justos y equitativos en el territorio nacional de tantas importantes propuestas de consagrados creadores que no quedan entre las ganadoras. Por falta de información sobre como postularse.

Invito respetuosamente a los artistas, educadores, gestores culturales del nuevo equipo que guía las políticas del ministerio de cultura y las ciudades capitales a revisar las otras voces de nuestra historia no contada de las artes vivas.

Beca circulacion : Se abre el telon 

Objeto de  esta convocatoria: es “Promover la circulación de productos en el sector cultural de las artes escénicas (música, danza, teatro, magia y circo) que puedan desarrollarse de manera virtual y/o presencial, a través de la puesta en escena en espacios convencionales o no convencionales. Se invita a los participantes a generar una reflexión sobre nuevas metodologías para el disfrute de las artes escénicas”.   

 siendo necesaria esta invitación  vale la pena reflexionar si responde los criterios de  selección y  formatos entregados a los postulantes con tan bello objetivo , resulta que las dinámicas del campo que pretende fortalecer, artes escénicas, tal como lo muestran datos del SCRD del 2021 tiene un déficit  alto de equipamientos en varias localidades, razón por la cual es necesario generar espacios alternativos de circulación de las prácticas artísticas, ampliando de esta manera la oferta de escenarios que llamamos no convencionales.

La circulación debería equilibrar las edificaciones inventariadas, y las no convencionales Para esto se requiere la definición de lo que se entiende por espacios no convencionales que permitan dar cuenta de las nuevas maneras de acercarse al arte, y lograr que el espacio público en su totalidad se transforme en un escenario vivo de la cultura confrontando lo real y la vivencia de la ciudad.   Garantizado un cubrimiento más colectivo de la ciudad, y una apropiación de la interacción con el arte. Para lograrlo se hace necesario replantear los criterios evaluativos y tal vez la categorización de los trabajos y agrupaciones para que realmente llegue a lugares inesperados y sobre todo a público que no accede a estas manifestaciones.  Dejar esta responsabilidad a cargo de los artistas postulantes no es acertado como política cultural de una ciudad capital como la que tenemos.

  Es importante pensar la ciudad en su totalidad como un escenario, el arte debe ir al encuentro de la gente. De esa forma será posible convertir las prácticas artísticas en un hecho cotidiano en la ciudad. Sería más pertinente que la convocatoria de circulación acompañe y reconozca las labores culturales de cada localidad y ofrezca opciones de intercambio tanto para los artistas como para los espacios culturales.

 § Tipo y perfil de los participantes es demasiado amplio es necesario un diseño más consciente de la realidad de la producción escénica en cada localidad, porque termina centralizando en las mismas zonas culturales (Candelaria, Teusaquillo, Chapinero). Pues las que proponen otros lugares periféricos muchas veces no tiene los medios o conocimientos para alcanzar los estándares que pide la convocatoria. Yo creo pertinente un dialogo por ejemplo entre las obras ganadoras de becas anteriores sin sala y Las agrupaciones con salas permanente que llevan adelantando por años la formación de público.   Buscar una verdadera circulacion entre localidades y viceversa.  Pues fueron muchos los proyectos que su énfasis  era subsidiar la programación de sus propias salas, o espacios culturales ya reconocidos.  

 §  FESTIVALES:   hay un problema conceptual con la participación en este estimulo de festivales. Pues estos requieren de convocatorias públicas o privadas, si bien podría realizarse con el estímulo, no se puede medir, ni evaluar qué es lo que circula ni la curaduría de este. Además, los presupuestos no son para estos eventos.  Se nota la necesidad de ajustar con contrapartidas absurdas.  Donde casi siempre los que nunca gana son los artistas. desequilibrando los rubos hacia los administrativos, técnicos y publicistas. Para poder lograr el fin.

 · Menos es mas  : Monto económico asignado por estimulo es corto.  Si se quiere cubrir todos esos ítems que piden: circulación amplia, territorio, comunidad, nuevas metodológico saldo pedagógico.  Y sistematización.   

 Criterios de evaluación: En la actualidad después de la pandemia los criterios de evaluación cambiaron apareció un filo importante de señalar, en el uso de la virtualidad. Si bien, hicieron ampliar las metodologías para el disfrute de las artes escénicas tiene un riesgo de perder la funcionalidad de la presencialidad y priorizar el uso mediático.  

 Devaluando los criterios propios de las artes escénicas y entrado a examinar más las capacidades técnicas de los medios cine, TV o redes. Considero que el balance entre lo presencial y lo virtual debe encontrar un vínculo trasformador, pero no apabullar las artes vivas Que es el área específica de la convocatoria.  

 Específicamente los criterios de evaluación no son coherentes con el formato que los creadores llenan. Fueron muchos los proyectos analizados que confundieron metodología con lista de actividades.  Sistematización con informe final, impacto con aportes y descripción de la propuesta con justificación, entre otros. Repitiendo la información:  Antecedentes, Trayectoria; Objetivos, justificación; reflexión metodológica cronograma; aportes de la propuesta, impactos en el territorio.    Lo que hace evidente que no están claros los parámetros.

 Los criterios de evaluación deberían solo enfocarse en calidad artística, procesos creativos innovadores, obras valiosas ganadoras de años anteriores en estímulos de creación u otros estímulos pertinentes, y/o creación de nuevos públicos.   No en una competencia de redes sociales, medios digitales, saldos pedagógico y sistematización del arte que es labor de las políticas culturales públicas y que no les corresponde a los creadores, si realmente se quiere ser equitativos y hacer llegar productos artísticos de calidad a todos los sectores de la ciudad es imperante develar el poder de las artes escénicas como herramienta para la sensibilización  a la formación de una ciudadanía más consciente y comprometida con temas vitales como: el respecto a la diversidad, los problemas sociales y el cuidado del medio ambiente, entre otros.

Por último, Si realmente las políticas culturales desean enriquecer la circulación de las artes, en el territorio el proceso de formación de espectadores es primordial pero esta responsabilidad debe venir de las políticas culturales de la mano con las instituciones responsables que acompañan los ganadores.  Dejar esta responsabilidad solo a los proponentes, con un ítem evaluativo de saldo pedagógico es injusto.  Ya que lo que prima en el estímulo es la circulacion por la ciudad, del trabajo artístico ya estrenado. Esta acción es en sí una reflexión pedagógica en cualquier “convivum” artístico.  

 Sin embargo,  parece develarse una nostalgia de los foros después de la función, que  se hacia hace ya más de 50 años en las artes escénicas por todos los escenarios  en Latinoamérica.   La diferencia de antaño, es que  hoy no tienen un sentido conjunto ,no existe  unos criterios y propósitos  curatoriales de estas conversaciones, lo que convierte alas exigencias de más reflexiones, generando confusión y repetición . Lo anterior se evidencio en muchos proyectos que por ampliar el saldo pedagógico desequilibrio la circulación.

 Lo anterior evidencia el desconocimiento de las instituciones gubernamentales de la historia de nuestra cultura de las artes escénicas en la ciudad y la falta de compromiso con una política cultural seria que reconozca y acompañe lo que se lleva realizando con la comunidad, por parte de los grupos y gestores culturales, sus escuelas de formación de públicos por años en cada localidad.   Generalmente auto gestionado y muy eventualmente con alguna ayuda estatal.  La labor de sistematizar estas experiencias es de los responsables de las políticas culturales  no del creador.

Para poder comentar sobre las propuestas en general considero se debe definir el concepto de circulación como primer aspecto estructural.  A que  se le quiere hacer énfasis pues está muy confusa en la convocatoria.   Es imposible de decantar sus múltiples pertinencias. Tal vez tener tipos de circulación: baja, media alta, podría hacerla más equilibrada teniendo en cuenta también el tamaño de cada la localidad y sus espacios performativos. Así como una categoría para trabajos ya premiados en convocatorias de años anteriores que son valiosos de circular u obras de repertorio de grupos reconocidos que podrían ser vistos en otras zonas de la ciudad. 

Esta categorización tal vez podría ayudar pues hay algunas propuestas que tienen amplia circulación, pero la obra no cumple, y otras donde la obra es valiosísima y su circulación muy cerrada. La pregunta que surge es ¿cómo recuperar estas iniciativas o unir esas fuerzas de autogestión? Que no son ganadoras. Para poner a dialogar otras voces en las artes vivas.

Por último, creo relevante para la sistematización y sus futuras convocatorias.   Entregar datos muy generales de los indicadores y aspectos comunes de las propuestas, Ganadoras o no, como (temas, población, espacios, casos liminales, entre otros)

Temas comunes: medio ambiente, perspectiva de género, memoria histórica, conflicto armado, ancestralidad, salud mental, teatro sanación -territorio, Poblaciones: primera infancia, adolescentes, mujeres en situación de vulnerabilidad, familia. Géneros escénicos: teatro Virtual, literatura -teatro, circo, magia, danza, títeres, marionetas, danza urbana, flash mod, ballet. En la música muchos festivales (productoras) solo tres bandas, sinfónica, popular, electrónica, rock, metal, variada, digital. Composición original.  Solo 1.

Casos liminales por revisar: En los casos del flash mod, que son obras itinerantes y siempre variantes.  No existe una obra terminada, porque varía según los lugares. Y convocan diferentes intérpretes. No es aplicable los criterios de evaluación.  Pues muchas ideas son novedosas y pertinentes para las localidades, sobre todo para los jóvenes o ya vienen gestionando anteriores versiones.   Parece que no es claro para los proponentes. Los límites del estímulo. 

Intervención Espacios: Calle, corredores ciudad, parques abandonados, espacios culturales programación, redes, Centro de memoria, entrada de teatros reconocidos. Jardín botánico. Parque independencia. Localidades más frecuentes:  chapinero, Teusaquillo, Engativá, Fontibón, candelaria, Ciudad Bolívar, Kennedy, Usaquén, Tunal, Suba, Usme, periferia ciudad.

 La sostenibilidad económica para grupos nuevos o grupos constituidos en su mayoría es inviable por la incertidumbre de los círculos de valor establecidos en las actividades culturales de la ciudad y el país.  Lastimosamente los estímulos son y seguirán siendo pañitos de agua tibia y su ayudan será efímera si no hay un replanteamiento del valor y la importancia de mantener procesos continuos en la cultura dentro de las instituciones responsables. por eso preguntar sobre Sostenibilidad social, técnica y económica de estos proyectos que genera estos estímulos es absurdo ya que sigue dependiendo de la trayectoria de los grupos con la comunidad que trabajan y la permanecía de las ayudas de una política cultural seria y comprometida con el arte para los territorios.    

Convergencia de abismos Lab. 2025.


El proceso laboratorio escrituras  creativas  tema : El abismo      

2025

https://youtu.be/9uST_fpjDxA









Ensayo   los abismos femeninos en Barichara.  Muestra final

https://youtu.be/9B_NEi2kQ64  ver completo 




el performance en casa ahumada 











https://youtu.be/9B_NEi2kQ64










el abismo del silencio





A
bismo viene del griego abyssos, que significa sin límites.  un caos primordial. una mirada que devuelve la mirada

 

Relatos individuales de un conjunto de mujeres que, a través de la escritura creativa, indagan en las profundidades del sufrimiento. En su travesía exploratoria, comparten la diversidad de los abismos femeninos y, en conjunto, elaboran y resignifican creativamente, con un toque de humor, su dolor.

 

Personajes : El Abismo de la creacion, El Abismo de la Levedad, El Abismo Más Temido,El Abismo Incómodo,El Abismo del Silencio, El Abismo de Mi Misma.

(Se abre la puerta. Luz cálida, tenue. En el lateral del patio de entrada, un caballete sostiene un lienzo inmaculado, pinceles, pinturas y una paleta de colores. Una figura —El Abismo de la Creación— ejecuta gestos pausados, como si se preparara para realizar un ritual sagrado.) Al ingresar, todo está dispuesto como un altar: una mesa elevada adornada con seis delicadas lamparitas. A un lado, una vela titilante, un cuenco repleto de hierbas aromáticas y un pequeño vaso de miel dorada. Los abismos están sentados en el público; uno de ellos se dedica a tejer un libro (el incómodo), mientras que El Abismo de la Creación presenta un lienzo en blanco y sus pinturas, y comienza a plasmar su arte.

Preludio: el  borde

Al principio, no hubo palabras.
Solo una vibración antigua. Un temblor.
Como si el mundo respirara por primera vez desde el centro de su herida.

Una figura se detiene al borde de sí misma.
No sabe si avanza o si cae.
Sabe, sin embargo, que está a punto de hacerse una pregunta.
Y al hacerlo, el abismo responde.

Pero no responde con certezas.
Responde con más preguntas.

La levedad —¿Qué habita en mí cuando ya no me reconozco?
El mas temido—¿Quién soy cuando se caen los nombres, los roles, los mandatos?
El incomodo—¿Qué queda cuando lo amado duele, y lo que duele permanece?
Abismo de mi misma—¿Es el silencio una forma de hablar lo inefable?
El de la creacion—¿Se puede estar sola sin estar partida?

El silencio—¿Qué se quiebra cuando se cae... y qué nace al tocar el fondo?-Todos —¿Qué pasa si suelto? ¿Si ya no intento controlar nada?


El eco de esas preguntas no rebota. Se hunde.
Y al hundirse, abre. 

Ahí están.
Los abismos.

No se ven.
Se sienten.

( A medida que se designan, emergen los abismos y comienzan a ocupar su lugar ) El abismo del silencio. El más temido. El incómodo. El de la levedad. El de la soledad. El del origen y la creación. El abismo de mi propia esencia.

Todos ellos murmuran en distintos tonos.
No hablan al unísono, pero se escuchan.
Como si fueran notas de una misma melodía subterránea.

Una vela tiembla en medio del altar.
Una espiral se dibuja en el suelo.
Y entonces, una voz —quizás la tuya, quizás la mía— susurra:

Se escuchan voces etéreas. los abismos hablan en coro, luego de a uno.  —Estoy aquí.- Al borde.-Escuchando.¿Y si me lanzo… qué me espera? -Silencio.- Y luego, el salto.

(El ABISMO DE la creacion,  Se sienta  a pintar  y  oscurece  ligeramente,  


  


 

 

1.   abismo de  La creacion

Ella, el abismo      Por Maria Elvira Echeverri

 Un lugar donde la creación se desmorona y vuelve a levantarse, renace de sus propias cenizas. No sabe si avanza o retrocede; parece caminar sobre un hilo invisible, sin brújula, sin rumbo. La observo mientras se prepara para su misión: lanzarse al vacío.

 En ese salto, algo en ella despierta, ha estado dormido demasiado tiempo. Su inspiración viene de un lugar extraño, casi inalcanzable: la impotencia que brota del poder creador.

Su misión es clara: rendirse ante el misterio que la llama, ese eco desconocido que resuena en su silencio.
Ella abre un canal que no puede evitar; sus movimientos se vuelven imprecisos, como sombras que se desvanecen en la penumbra. ¿El resultado? Ya no le importa si le gusta o no. Lanzarse es su arte: un grito que libera, una chispa que incendia lo invisible.

 El abismo la empuja hacia adentro, hacia ese espejo donde se mira y no se reconoce. La veo saltar, sentarse, disponerse… El fondo blanco la enfrenta con su brillo implacable. Más temeroso que el negro, porque el negro lo cubre todo; no deja espacio para dudas. Pero el blanco… el blanco la paraliza. Es vacío puro, una hoja sin historia ni sugerencias. Su luz es tan intensa que la obliga a cerrar los ojos y buscar refugio en la oscuridad.

 La oscuridad es ella misma; el caos también lo es. Pero en algún rincón escondido de su ser, también es luz. Hoy se levantó con la intención de pintar algunos trazos: un ritual antiguo que parece haberla acompañado desde siempre. Alista una mesa alta, testigo silenciosa de años de intentos—algunos fallidos, otros triunfantes. La veo preparar un altar con cuidado: invoca algo más grande que ella misma, pide, implora… Se toma unos minutos para preparar agua de hierbas, café y un poco de miel.

 Mira sus avances con ojos críticos y prende una vela; quema incienso y deja que la salvia purifique el aire a su alrededor. Saca las pinturas y comienza a elegir los colores… Pero entonces se detiene. ¿Qué está haciendo? La noto distante, como si hubiera una grieta entre lo que habita en su alma y esa superficie blanca que espera impaciente ser tocada por sus manos. Un umbral invisible parece formarse a su alrededor; el silencio lo llena todo. Surge algo: una emoción fugaz, un pensamiento errante, una palabra que parece no pertenecerle… Y ahí está ella: transformada en un canal profundo por donde fluye algo más grande.

 Cierra los ojos y se rinde al abismo de la creación.



2 abismo  de la levedad   

Por Maria Clara Ramos

Esta es Juana

La hija de Alonsina y Otoniel fue pintada en un bar, por un artista desconocido en 1996 cuando  tenía 28 años, época en la que se lanzó a los placeres de la noche y la bohemia. Con su mirada misteriosa y la cabellera larga y ondulada, era capaz de bailar con el que ella escogiera, y además hacer que le dedicaran bellas canciones. Coqueta como ninguna, Juana recibía serenatas dos veces a la semana y si de pronto no estaba, porque andaba de parranda, su prima, muy parecida a ella, se asomaba a lo lejos y en penumbras a la ventana, para dar las gracias, y luego apagaba la luz.

 ¡Si! Le fascinaban los hombres, bailar, y la música; y les hacía saber esto a todos los que pasaron por su vida.   Armando Manzanero con sus boleros era su predilecto, pero ay del que se le ocurriera cantarle Mía, pues ella no le pertenecía a nadie.

Canta: “Mía, aunque tú vayas por otro camino; y que jamás nos ayude el destino. Nunca te olvides, sigues siendo mía”.

En un momento de su vida tuvo el deseo y necesidad profundos de viajar por la vida más liviana, y sin esta ansiedad que la había marcado por años y que le atribuyó, como mera hipótesis, a su incapacidad para entender el mundo; a ver el mundo que le tocó como un lugar donde no encajaba, por sus valores, por sus creencias, y por la estúpida sensibilidad que siempre le han producido la injusticia y la desigualdad. Su obsesión siempre fue estar muy informada y lanzarse a reflexiones y conversaciones que solamente aumentaban su sensación de rabia. Los niños en la guerra, la pobreza, las mujeres perseguidas, el abuso de los poderosos, las mentiras en la política, la falta de oportunidades, la apatía, el egoísmo, la codicia, etcétera, etcétera.  Era una situación emocional insostenible.

 

El pacto de Juana

 Siendo miércoles, 25 de febrero de 2025, Juana Arbeláez, realizó un pacto con el abismo:

Como pactante, se comprometió a dejarse caer en el abismo de la levedad sin pensar en remontar, sin agüero, con confianza, y sin miedo. Entregarse a la aventura de soñar, creer y crear dese la liviandad que le produciría la caída. En la inmersión, se comprometió a dejar de pensar en la realidad nacional o mundial, y a enfrentarse exclusivamente con lo que ella misma podía construir desde la bondad, la sensibilidad y la estética. No importaría cuantas veces fallara. Ella siempre se volvería a lanzar hasta lograr su cometido.

Por su parte el abismo se debería comprometer a proporcionarle, por supuesto, levedad, tranquilidad, nuevos paisajes, y mucha magia. En la caída la abrazaría con ternura, solidaridad y compasión. Al final del compromiso Juana escribió: ¡Ejecútese y cúmplase!

 El abismo de la levedad le responde

“Soy un lugar donde todo es liviano; en mi olvidarás las tristezas y el dolor, y además sentirás la fuerza de la belleza, lo sutil, lo superficial, la sencillez.

Soy un lugar donde se siente la suave brisa y la tibieza del sol; soy ese lugar donde respiras el más puro de los aires y donde los verdes de las montañas, el azul del mar y de los ríos, y los colores de las flores son los más brillantes.

Soy el lugar donde fluyen los afectos y las conversaciones giran en torno a la magia de la vida, las artes y su estética; donde el vino nunca falta, y no existen penas por salud. Soy ese lugar donde se envejece por edad y se muere sin angustia. Un sitio en el que nunca faltará prosperidad, tranquilidad, bondad, solidaridad y alegría. Un espacio donde fluye la creatividad, la curiosidad y las ganas de hacer cosas por ti misma, y por los demás.  

Por todo esto, y mi promesa de ser el abismo que te pertenece, te invito a venir conmigo. ¡Salta ya!”

 Juana Reclama su derecho a la levedad

Hace varios años ella dejó los medios de comunicación, y se escapó a vivir en el campo, rodeada de naturaleza y de armonía, en una comunidad que ha venido construyendo con amigos; todos con intereses parecidos, todos con una sensibilidad especial frente al otro y frente al medio ambiente. Pero justo cuando ha firmado ese gran pacto con la levedad, han vuelto las noticias como ráfagas de desesperanza universal.  La era Trump, las guerras en Ucrania, Palestina y Colombia, y el miedo a la desestabilización económica del país, la tienen pegada al techo nuevamente. Y entre estas noticias, se cuelan por supuesto violaciones, por parte de un pediatra, a niños anestesiados; un hombre que expuso a su esposa a vejámenes y abuso sexual por parte de extraños, mientras la mantenía drogada; niños y jóvenes que desaparecen todos los días; bombardeos cerca de la zona en la que vive.

¿Autosaboteo? Probablemente sí

Juana ¡Quiere levedad! Quiere esconderse de todo esto y más. Pide a gritos poder dejarse abrazar por la belleza, sin tanto ruido. Pide a gritos el silencio que la logre conectar exclusivamente con la cadena de mujeres que es, y con aquellos que pueden experimenta
r la sencillez y la explosión de color en una flor; abrazar la lechuga que nace y crece en el huerto; o los olores deliciosos a tomillo y otras hierbas en la cocina. Quiere despertar cada mañana agradeciendo el suave rumor de la quebrada, el canto agudo de los pájaros, la luz cálida que entra por sus ventanas.

Quiere agradecer sus piernas al caminar, los ojos que pueden ver el atardecer, sus pulmones que respiran, el olor de esa planta llamada caballero de la noche que llega hasta su cama, su familia, su trabajo y sus amigos.  Y nada más. Agradecer un mundo lleno de contenido en medio del caos que hay allá afuera. Un mundo que le pertenece; un mundo donde se disuelven el miedo y el horror, y en el que brotan la armonía y la serenidad. Reclama llorando su derecho a la levedad y es en ese momento cuando oye nuevamente la canción:

 

Vuelve a cantar : “Mía… porque jamás dejarás de nombrarme, y cuando duermas habrás de soñarme, hasta tu misma dirás que eres mía….”.

 

Juana sonríe. Esta vez es su abismo, el abismo de la levedad el que le está cantando esa canción, para después decirle: “- No te rindas. ¡Vuelve a saltar!”.

  

  DEL DOLOR DEL ABISMO INCÓMODO

 por Valentina Zuluaga

 

QUIEN ESCRIBE TEJE

 El abismo del origen pregunta:

De qué te escondes?

De qué me escondo pregunta una amiga abismal

y yo me quedo pensando es difícil de verdad,

tengo que mirar al fondo y llegar a incomodar

pensar, repensar requiero para encontrar la verdad.

De qué me escondo pregunta una amiga abismal

y yo no encuentro respuestas que me llenen de verdad,

tendré que seguir buscando, salta el miedo de mirar

mirar ese abismo incómodo en que habita esa verdad.

Veo el borde alejarse

cada vez más alto

y yo cada vez más en lo profundo

con la incomodidad presente,

el vivir las consecuencias de

los pasos que te llevaron hasta aquí.

Cómo te has equivocado?

y ahora caes,

ya no tienes el control,

sientes ese vacío,

un vacío que te grita,

un vacío indolente,

uno donde no hay vuelta atrás…

Ausencia

Aquí sigo en este mundoTan distinta a lo que fuí

transformada por el rumbo

que en tu ausencia conocí.

 


 18 de Marzo

 Llega marzo y tu recuerdo

siempre se aviva en mi mente

llegan a mí tu sonrisas

las sonrisas tuyas nene.

Las sonrisas, los abrazos,

la neblina con tus pasos

pasos que dejaron huellas

huellas que rompieron lazos.

Son 19 de marzos

los que hace que no te veo

el 17 en la noche fue nuestro último beso

A dónde te fuiste Nene

no lo podía entender

solo me quedó tu ausencia

y mi fe para encender

una luz en lo profundo

de mi roto corazón

y unas huellas que me hacen

ser lo que yo soy hoy.


     4  El Abismo más temido  

por  Pahola Garrido



El Abismo más temido promete engarzar los hilos de tus vínculos más preciosos, halarlos silenciosamente hasta deshacerlos por entero.

Los soltará, los dejará sensibles y libres para volarse con el viento y tomar direcciones insospechadas y conocer paisajes de las más diversas geografías.

Libres para dejarse llevar por las corrientes de los ríos, mares y lagos, mojará tus hilos hasta el corazón de sus fibras para sumergirles em parajes desconocidos para fluir con ellos en el silencio amoroso del agua.

 El Abismo más temido promete soltar los nudos que nos atan al cotidiano, confortable y conocido donde nos repetimos diariamente, pues nos amarran a las prisiones laberínticas que nos impone la cultura a través de los personajes que ingenua y voluntariamente escogemos representar em esta pieza de teatro que es la vida mundana.

 El Abismo más Temido es esa encrucijada que nos hace el alma en un encuentro en el que nos mira a los ojos y convoca al cuerpo moral, buscando desesperadamente caminos para romper la prisión de esa camisa de fuerza social, pues ella, el alma, anhela y necesita vivir otros personajes porque ella en si es infinita y se rehusa a vivir atada, cuando su creatividad y vigor son vibrantes.

 En el Abismo más temido el cuerpo moral y mortal es desafiado por el alma inmoral, e indomable por su naturaliza plena e inmortal que se  niega a someterse a todo aquello que la limita, que la oprime y le impide su plena evolución.

 Ahí, al borde del Abismo más Temido, el alma zangolotea al cuerpo que le aprisiona y le pregunta ¿que haces? ¿Te has olvidado de mí? ¿Te has creído que esto aquí es solo para agradar tus placeres, tu comodidad, tu seguridad, tu vanidad? ¿Existiendo en un laboratorio probeta, protegida y resguardada de todo y de todos? En una fantasía que te distrae y te divierte em una vida artificial, limitada y limitante, sometiéndome a la lo mismo de siempre, cuando hemos venido a vivir la vida plena. Para! Detente! No lo permitiré más! Y tu ahora lo sabes! Despierta de esa novela vana e inútil que se conforma con tan poco como la seguridad!

 

Deja la cobardía complaciente con la mentira ridícula de la sociedad y de la familia que no se sustentan más!

 

A mi no me engañas, sé que te privas de tu verdadera esencia, pues yo soy tu alma y estoy em cada célula de tu existencia, a ti estoy presa y sé cuanto el placer de la carne alimenta el miedo y el dolor que te dominan y jamás se satisfacen.

 

¿Quien te crees que eres? De mero instrumento, vehículo para el flujo precioso de la luz te has creído capitán y convertido en carcelero de la vida. Encapsulando a la vida a donde quiera que vas! Amarrándote, usando muletas y lentes que distorsionan tu visión, cuando tus piernas son plenas para andar y tus ojos sabios para comprender. Suelta todo eso, déjalo yá!

 Tu tiempo aquí es limitado, eres mortal y la vida que se te ha dado lleva dentro la sentencia irreductible de la muerte. Y yo aquí dentro de tí, entediada, te convoco ahora a que rompas estas cadenas que nos atan, lanzándote al abismo de lo incierto, de lo desconocido, de lo nuevo. Vamos tírate, lánzate ya de una buena vez por todas. Ven, ven conmigo, únete a mi y confíame tu libertad, seremos plenas. Te sorprenderé con la magia más bella y amorosa que puedas imaginar.

 Ahora impaciente, el alma más inmoral de todas rechaza la traición del cuerpo y le sacude desesperadamente para que despierte y de un empujón, se lanza junto él al abismo para romper con la decrépita mentira de la tradición y con la parálisis de la infame cobardía que carga la traición a la vida.

 

 

5. Abismo de mi misma

Por Liliana Alzate Cuervo


Me encuentro frente a algo que habita dentro de mí, es el abismo de mi misma  que respira bajo mi piel. Voces desconocidas —mis otros yoes— lanzan preguntas que rebotan en el eco de mi mente. El tiempo, aquí, no avanza: retrocede, arrastrándome  por los pasillos de la memoria.

Mientras desciendo, comprendo que este abismo no es solo vacío: es la grieta entre lo que fui y lo que soy. Escucho ecos del pasado —aplausos lejanos, el piano desafinado de mi madre, voces en lenguas extrañas— y una canción de cuna que me nombra: “El quince de octubre nació una niñita…”.

Y entonces lo entiendo: necesito contarlo, Desnudarme palabra por palabra, como quien excava en la arena buscando su verdadero nombre.

El castillo del abismo

De pronto, todo queda oscuro. Caigo en los años setenta. Lo reconozco porque, a lo lejos, titila la luz de neón del Doryfrost de la Sexta, que ya no existe. Es de noche. Suenan ambulancias. Un carro pasa a alta velocidad. Desde un pequeño bar se escucha salsa de la vieja: “…Qué facilidad… mírala, mírala… Sandunguera, tú te vas por encima del nivel…”

Voy caminando por esa calle oscura, hasta que la música se pierde. Llego al parque Versalles. En una de sus bancas de granito rojo con punticos negros está recostado mi tío Luis Augusto. La última vez que lo vi, yo tenía diez años. Me acerco para verlo mejor.

Está vestido como una chica bella del Oeste. Sus labios pintados de carmesí y una peluca no muy arreglada revelan que la noche fue larga. Él es la princesa Ludovica de la corte de Cali. No me ve, no me escucha, pero tarareamos juntas la canción de Joe Cocker: —You are so beautiful… to me… No me la sé muy bien. Reímos.

Somos interrumpidas por el retumbar del viento que azota las ventanas de un castillo que aparece entre la bruma mañanera en una de las esquinas del parque.

Se escucha, en eco, un gemido mudo de mi abuelo, que arrastra los pies al caminar y se sienta, con dificultad, en la silla de mimbre del portón de entrada a hacer el crucigrama del periódico local.

Nadie recuerda desde cuándo ha estado allí el castillo de Versalles. Era una construcción rara, mezcla de tiempos y estilos. Algunos lo describían como medieval, otros como una vieja mansión tropical con delirios de realeza. Pero todos lo llamaban igual: la casa del abismo.

Me detuve frente al portón oxidado con puntas de hierro. El patio estaba seco, y en sus bordes apenas crecían algunas hierbas tenues, de un antejardín que alguna vez fue bello. Como si el olvido también se cultivara. Hoy, todo es desierto.

Algo —o alguien— me llamaba desde adentro. No era la nostalgia, era otra cosa: un deseo profundo de atravesar los ecos de la memoria.

La brisa cálida de Cali acaricia mi nuca y empuja la puerta, que crujió como si también doliera. En la entrada encuentro varios personajes. Tal vez los he inventado, ya no lo sé. Lo que les sucede a uno afecta de forma inmediata a mis otras yoes. Parece que ha llegado la hora de mi peregrinación. Respiro profundo y me digo:

—Lo importante es andar.

Por las ventanas ovaladas del castillo ondean cortinas blancas de tul, que dejan ver los espacios interiores: el corredor largo y oscuro con el reloj de pie al fondo. La escalera amplia que lleva al segundo piso, las múltiples puertas cerradas de las habitaciones. En la sala reposa el sofá de flores, las mecedoras y las mesitas de madera que se desenvuelven como abanicos. En el comedor, los estantes de vidrio y la mesa larga parecen no tener final. Por la ventana no alcanzo a ver aún la escalera de madera vieja que da a la torre.

Abismos de terciopelo



En un giro abismal,  apareció la luna vacía, colgada como un faro en ruinas, evocando una belleza trémula en medio del abrumador caos.

En una vuelta de espiral, el tiempo me llevó al baño del segundo piso del castillo. El suelo, cubierto de pequeñas cerámicas —algunas faltantes—, crujía bajo mis pies descalzos. Caminé un tramo contando las baldosas, y al fondo encontré un bidé olvidado. El agua de la ducha seguía corriendo. En el espejo empañado del baño, el cielo aparecía reflejado. Lo limpié. Y ahí la vi.

¿Dónde el dolor se hace cuerpo, y el cuerpo testigo? Otra vez, lo inidentificable.

Me dio hipo. No podía controlarlo. Sentí vértigo. Y supe, con absoluta certeza, que estaba cayendo en el abismo más temido de mí misma.

En otra esquina del espejo, como si fuera un mapa abismal, vi la portada de un pasquín amarillista: El Q’hubo. En él, la foto de Sara Millerey. Tenía veintitrés años. No la conocía. Era solo otro nombre más en la extensa lista de violencias sistemáticas contra lo diferente.

Oí su grito de auxilio. Se repetía, largo, incansable. Su voz atravesaba el espejo, y desde él brotaban ramas y espinas que ascendían desde lo más profundo de la tierra. Una banda transfóbica de machirulos de Bello- Antioquia le había quebrado todos sus huesos de los brazos y las piernas. Sin embargo, ella seguía aferrada a una rama, intentando no hundirse en la quebrada que cruza su barrio. La rama no la sostenía. Las redes sociales colapsaban con las imágenes de su agonía, pero nadie se acerco ayudarla. Ella no caía: se hundía, lentamente, en un colapso sagrado que no tiene nombre. ¿Dónde el dolor se hace cuerpo, y el cuerpo testigo? 

Allí donde el abismo deja de ser metáfora y se convierte en forma viva.

Caí, impotente. Sentí náuseas. Quise vomitar. salir de ahí.

Tomé el mango antiguo de la puerta del baño. Estaba cerrada desde afuera. No pude abrirla. Mi vista se nubló. Un humo espeso y el aroma a incienso impregnaban el aire. Entre la bruma, apareció un río largo y caudaloso. Alrededor, flores de todos los colores flotaban junto a un cuerpo. A lo lejos, se oían rezos ceremoniales. Estaba presenciando el sepelio de un importante Swami en la India. Lo veía como a través del lente de una cámara. Como si estuviera dentro de un documental de National Geographic.

En los subtítulos, apareció su nombre: Luis Augusto .Mi tío. Muerto por malaria a los treinta y tres años. Ahora incinerado en el Ganges. Nadie de la familia asistió a su ceremonia. Nadie supo que también había sido la princesa Ludovica de Versalles.

La bruma se disipa y el silencio lo cubre todo. Sigo cayendo, hacia dentro. Hundida en el huracán de mí misma, donde ya no hay distinción entre lo que mira y lo mirado. . Todo se funde en un mismo centro. Me pregunto si ese abismo de terciopelo no es otra cosa que mi sombra más profunda.

Entonces, una voz —una de todas mis voces— habló sin hablar:
no hay tú, ni yo, ni ella, ni elle. Solo Uno.
Todas las memorias rotas, los cuerpos violentados, incinerados, las voces silenciadas… son también lo que soy.
Una sola naturaleza, indivisible.Una identidad sin nombre. 

Y en medio de esa vibración honda, entiendo: estoy viviendo una experiencia espiritual. Paso a paso, atravieso mi espiral interior.

Es la hora de mi peregrinación .


6. Abismo de la creacion  

por Maria Elvira Echeverri

Ella, el movimiento




Ella está en movimiento, pero todo parece ocurrir lejos de su alcance. Desocupó parte de su hogar y viajó dejando todo fuera de lugar. Ahora está aquí intentando decidir si el sofá va en esta esquina o si la mesa debe ocupar aquel rincón; si las cortinas deben cubrir esta ventana o si aquella repisa necesita compañía… Nunca antes había estado tan desconectada de decisiones tan importantes para su familia.

 

Su mente está ausente; su corazón también parece haberse extraviado. ¿Dónde están? Ella misma no lo sabe… La veo buscar cinco minutos de descanso en cualquier rincón donde pueda esconderse del ruido constante de sus pensamientos. Pero su mente no le da tregua: "Estás subida de peso", "Esa ropa no te queda bien", "Esa pinta no funciona aquí", "No tienes capacidad para decidir qué se ve mejor en este apartamento". Incluso cuando piensa en ver a sus padres o sostener una conversación con su hermano durante el almuerzo, prefiere disculparse y evitarlo.

 Hoy es 1 de abril: ¿ya cerró el mes? ¿Y la nómina? El contador sigue preguntando por soportes… ¿En qué gastó el dinero? Me pregunto si ella misma tiene las respuestas. Está escribiendo proyectos para beneficiar a su comunidad—pero incluso eso parece pesarle hoy. “¿Servirá realmente?”, murmura para sí misma mientras piensa también en las mujeres: “¿Qué pasa con las mujeres? ¿Se preguntan si debemos estar más presentes?”. Pero entonces surge otra pregunta más incómoda: “¿Quién quiere estar presente cuando la ausencia parece tan tentadora?”.

 A veces pienso que sueña con desaparecer por completo: olvidarlo todo y hundirse en un sueño profundo donde la existencia sea ligera como plumas flotando al viento. Algo así como lo que nos proponía el abismo de la levedad… Por unos instantes esa idea pareció seducirla.

 Ella, La pregunta incómoda

 En algún momento pensó que el ritual podría ayudarla a reconectar consigo misma. Por unos momentos deseó estar en círculo con otras mujeres: retiradas en algún lugar remoto, escribiendo incoherencias juntas—verdades al límite o ficciones absurdas—sin reglas ni juicios.

 

Pero aquí está ahora: su cuaderno sigue en blanco; la imagen que eligió permanece inmóvil esperando ser abordada… Y sin embargo, ese incómodo abismo le lanza preguntas imposibles de ignorar:

 ¿Qué significa realmente estar presente?

 Hoy está aquí… pero pensar en mañana parece confundirla tanto que prefiere no hacerlo. Hoy está mitad aquí y mitad allá; pero al menos todo parece estar más o menos en su lugar.

 Ella, la crónica

¿Transformar lo vivido?

Ella se pregunta si es posible acercarse a cada palabra escrita, recortarla, jugar con ella… cambiar la narrativa, sin importar el resultado final. Pero, ¿realmente no importa el resultado final? Y la estética, ¿dónde queda la estética? Despliega las letras sobre la hoja, al principio de manera organizada, pero luego ya no importa… El propósito es llenar el espacio en blanco. ¿Y el blanco? ¿Dónde queda el blanco? No está… las palabras lo llenan todo, de manera incoherente, con la incertidumbre de lo que va a pasar.

 Le tomó muchos días elegir una crónica roja. Esculcó en las redes y en sus anaqueles. Encontró una historia que, hace 25 años, la había lastimado. Hablaba de ella. Exponía incluso aquello que no sabía que iba a suceder varias décadas adelante. Pasó semanas apenada con quienes habían leído la historia; le daba vergüenza alzar la mirada. Odió la manera en que la habían expuesto.

Ahora, toma la hoja de la crónica, ya amarilla, han pasado 25 años. La lee y vuelve a mirarla… Si hubiera entendido la profundidad de lo ahí escrito.

 Municipio de Yolombó, Sept 1 de 1999.

 Ahí, en medio del pastizal, sobre una camilla improvisada, yace un hombre. ¿Está vivo o muerto? ¿Acaso importa ya? El paisaje húmedo y fértil conserva la huella de días de combate: las botas, el pantalón, los brazos del hombre cuentan la historia de quien ha estado tendido sobre la tierra, absorbiendo el cansancio y la memoria de la batalla.

  El agotamiento se lee en cada pliegue, pero solo sus pies cruzados y una mano alzada revelan que aún permanece, que la vida, aunque tenue, todavía lo habita.

 En el fondo de la escena, surge otra presencia: una mano limpia sostiene la suya, un hombre difuminado entre los verdes del territorio, vestido con camiseta del mismo tono y una gorra blanca, impecable, como si la mancha de la guerra no pudiera alcanzarlo. Esa gorra lleva el emblema de Niké, la diosa griega alada, personificación del triunfo y la victoria.

 ¿Triunfo? ¿Victoria? ¿Para quién? Solo es uno más, un número más en la interminable lista de victorias humanas, tan antiguas como la propia historia. En la imagen, el Número 27 aparece como un eco paradójico, un recordatorio de que podría ser cualquiera en esa sucesión milenaria de nombres y rostros olvidados.

Quizá habría que cambiarle el título a la carátula: Victoria Número 27, Municipio de Yolombó, 1 de septiembre de 1999.

  Ella retoma la hoja en blanco llena de palabras, intenta hilar, dibujar con las letras, pero al final cada letra se vuelve el lienzo en blanco de una nueva historia… un poco confusa, a veces bosque, colores cobrizos… Pero hoy ha venido una sensación de permitirle ser algo más: esa capacidad del artista de transformar, de cubrir y volver a cubrir… donde no implica eliminar, pero sí, de alguna manera, matizar una realidad, una palabra, un gesto, un dolor...

Entraron algunos colores… aún pastosos, oscuros… Piensa en algo liviano, pero ¿cómo convertir una historia densa en una narrativa liviana? No queda sino lanzarse a ese abismo, a ese vacío donde llega la exploración y con ella el deseo de la liviandad.

¿Sinceridad? ¿Por qué hay que terminar? ¿Por qué hay que continuar? ¿Por qué debe gustarle lo que hace?

Quizás, al final, solo queden unas hojas que simplemente den testimonio de esa idea fugaz de transformar, alterar, convertir… aligerar.

Estas anotaciones estaban entre cientos de objetos personales hallados en el Rancho Izaguirre, una finca localizada en una región agrícola de Teuchitlán, a una hora de camino desde la ciudad de Guadalajara, en el oeste de México.

Los miembros del grupo Guerreros Buscadores de Jalisco, que tratan de hallar a personas que han desaparecido por la violencia en el país, también encontraron restos óseos en fosas clandestinas e indicios de que los cuerpos fueron calcinados.

 


Un hallazgo de centenas de zapatos

Pahola Garrido

Son los zapatos de los personajes que han habitado en mi. Con los que he caminado con mis pensamientos, con mis sueños, miedos y deseos.

Ahora todos ellos están desaparecidos, tal vez muertos, secuestrados, capturados, retenidos, enterrados o escondidos.

Algunos ya, personajes moribundos y cansados no tienen más que resonar. Si abren la boca solo es para reclamar.

¿De quien son las huellas, quien es el asesino que les ha sentenciado su destino?

El deseo oculto pero latente de mi inconforme y rebelde alma que se niega a repetirse em la rutina. En la monotonía insana.

Y con razón, yo también los jubilaría.

Poco a poco, se ha encargado de su desaparecimiento, en su afán de ganar tiempo. Al mirar atrás, bien que no hacen falta y su ausencia ha dejado el aire más liviano.

 Hay más espacio. Hay más tiempo y un nuevo yo llega a mi encuentro.

Tímido y silencioso va llegando.

Atenta sintonizo sus propuestas y rechazos y le sigo

no se a donde y no pregunto,

su presencia viva es para mi, ya un guía.

 Escucharle intuitivamente es como construir una amistad con un amigo nuevo, me dejo tocar por sus propuestas de aventura y abro caminos y espacios para penetrar en lo desconocido con sorpresa, con confianza y sin miedo.


El abismo incomodo           Quien escribe teje


                     MICROFISURA    EXISTENCIAL 

           CON DESPLAZAMIENTO DE SENTIDO

  D R A . I N Q U I E T U D  S U T I L

 Aquí está el caso que nos presenta la respetada irreconocida doctora inquietud Sutil. Master en Neuro odontopsicología, con el enfoque en el estudio de la relación entre el cerebro, los dientes y el sistema nervioso asociado al comportamiento humano, especializada en fisuras del alma y sonrisas interrumpidas, con énfasis en dolencias mínimas con efectos colosales.

Se presenta en esta sección, el caso de la inestable frontera entre lo clinico y lo simbólico, abismos femeninos, silencios que punzan tras una sonrisa.

 

En una revisión exhaustiva de la literatura, durante el periodo comprendido entre el inicio del laboratorio 2025 de escritura creativa de la Dra Patasquiva y la actualidad, se escucha e investiga a fondo para entender el estado actual de los abismos y sus transformaciones, sus bordes, vacíos, caìdas, elevaciones y resurgimientos, se realizó el analisis de los datos recolectados y utilizando métodos cualitativos se evidencia que:

 En todos los abismos contando al de MI misma, el de La Soledad, El Mas Temido, el de La Levedad, el Del Origen, el Del Silencio, El Incómodo, hay presencia de ecos internos que no repiten palabras sino intenciones fallidas, se evidencian intersecciones entre el lenguaje y el silencio, clasificándolas como, trastorno de  percepción del mundo con lazos de introspección profunda, en resumen se denomina como, padecimiento de microfisuras existenciales con desplazamiento de sentido.

Se identificó el padecimiento en el interior de cada uno de los abismos, donde la microfisura exstencial presentò elementos discontinuos y asimétricos en cada uno de los casos. 

La Doctora Inquietud Sutil presenta ante esta Comunidad científica con sensibilidad literaria, unas soluciones integradas, como guías de acompañamiento para éstos y otros abismos similares

Soluciones cognitivas-reencuadre del mundo.

En el primer nivel del tratamiento, se propone la escritura discontinua de diarios fragmentados, notas sueltas para dar forma al desplazamiento interno sin exigencia de linealidad, se incluye, la lectura en voz baja y salto al abismo de la escritura poética automática y no supervisada.

 Complementa esta primera fase, el aplicar ejercicios de traducción del silencio, escribir lo que no se dice, lo que se sospecha, traducir lo invisible como acto poético cognitivo.

  Soluciones afectivas.

Las soluciones afectivas no tiene porque esperar la evolucioón del tratamiento de primer nivel, pueden comenzar de manera paralela con conversaciones sin rumbo declarado, abrir espacios de diálogo, donde la utilidad no sea la meta sino el sostén anímico compartido.

  Exploración afectiva de lo ambiguo.

  Dar continuidad al tratameinto relacionándose con personas y espacios que permitan “el estar” sin el “deber ser”. En la medida de lo posible. Evitar ambientes saturados de lógica.

  Y por ultimo pero no menos importante está la aceptación activa.. teniendo en cuenta que aceptar no es resignarse, aceptar es reconocer la MIcrofisura como el territorio fértil, donde la incomodidad no paraliza, sino que afina la percepción y la capacidad de resonar con los otros.

 La microfisura existencial con desplazamiento de sentido, entonces, deja de ser un defecto y se convierte en un instrumento que vibra con todo lo que no se dijo, pero insiste en querer ser oído.

  VALENTINA ZULUAGA HENAO

Dra. Inquietud Sutil

 Desde las profundidades del Abismo Incómodo